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SAN ROMUALDO Y YO

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    Ya se ve que estamos de novedades editoriales este año: hace poco fue Las redes en la Red, y ahora esta traducción de la Vida de san Romualdo, Abad, escrita en latín por san Pedro Damián… Y alguna “vieja” novedad más, que vendrá próximamente, si Dios quiere.

    Lo cierto es que he desarrollado una inmensa devoción por san Pedro Damián, ermitaño del s. XI a quien se debe en buena parte la reforma de la Iglesia que comenzaría con san Gregorio VII. Y cuando pude comprobar que ninguno de los textos del santo estaba traducido al castellano pensé en traducirlos del latín para darlos a conocer.

    He comenzado por un tratado breve y asequible a todos, lleno de piedad, austeridad y un sorprendente sentido del humor: la “Vida de san Romualdo, Abad”. San Romualdo, fundador de la Camáldula, es otro de esos ermitaños fervorosos que florecieron en el s. X, en medio de una Iglesia que estaba invadida por la depravación moral en sus pastores. Por eso he realizado una introducción histórica que creo será útil al lector para situar al santo en su ambiente.

    Convertido tras contemplar el asesinato de su tío a manos de su padre, Romualdo ingresó en el convento de los benedictinos de san Apolinar de Rávena, de donde tuvo que salir huyendo a causa de los celos que su piedad despertaba. Por decirlo claro: los demás frailes quisieron arrojarlo desde la azotea para que no los dejase mal. Al ser la primera, puede que fuese la más suave de las injurias que recibió de sus hermanos frailes. A lo largo del libro el lector será testigo de oprobios terribles de parte de monjes y de demonios, e intuirá otros que le harán sonrojar.

    ¿Qué se puede esperar de un hombre que, por amor a Dios y por afán de penitencia, sólo come los jueves y los domingos, y ayuna totalmente durante la Cuaresma y el Adviento? Lógicamente, lo único esperable es que se vuelva santo perdido, y así le sucedió a San Romualdo. Por cierto, ¿qué otro santo conocen ustedes que cuente, entre sus méritos, el haber dado una soberana paliza a su señor padre? Más que una “soberana paliza”: le ató los pies a un árbol y le estuvo sacudiendo con el látigo hasta que sanó su alma. El cómo le dejó el cuerpo ya es otra cosa. Daños colaterales.

    No les cuento más; no quiero estropearles la historia. Sólo les anuncio que el libro ha sido publicado por Edibesa al más que asequible precio de 7€. En este caso, a diferencia de Las redes en la Red, la edición está sólo a la venta en papel; no existe edición digital. Pero pueden comprarlo a través de la web de la editorial.

    Seguro que ninguno de ustedes se ha hecho esta pregunta que voy a responder después de formularla: ¿a qué se debe que, tras diez años sin publicar un solo libro, ahora nos salga con dos y amenace con un tercero? Muy sencillo: se debe a una catástrofe providencial. A causa de las obras de ampliación de mi parroquia, me he quedado sin vivienda y he sido acogido por las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, con quienes ya viví durante seis meses hace, exactamente, diez años. No sé que tiene este lugarcito de Galapagar, y qué efectos hacen en un sacerdote como yo la oración y el cariño de estas religiosas, pero aportan al espíritu un sosiego que permite, además de dirigir la parroquia, pensar en estas locuras.

    En fin… Que ustedes lo disfruten tanto como he disfrutado yo traduciéndolo. Ya me contarán.

José-Fernando Rey Ballesteros

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