Inicio » espiritualidad » PIDIENDO PAN SE LLEGA AL CIELO

PIDIENDO PAN SE LLEGA AL CIELO

 

    “Danos hoy nuestro pan del mañana”… “Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene durante la medianoche para decirle: ‘amigo, préstame tres panes’”… “¿Quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?”

    Traigo a colación estas citas porque las hemos escuchado todas entre ayer y hoy en la celebración de la Santa Misa. Por tres veces, en dos días, se nos ha hablado de pedir pan. Y, cuando Dios, a través de la liturgia, repite algo por tres veces en tan poco tiempo, un servidor procura siempre darse por aludido y dejarse golpear por el grito.

    Si nos quedamos en la materialidad de la imagen, el pan lo piden los pobres y los niños, que también son pobres. Los ricos piden créditos y avales. Y, si nos fijamos con más detalle en los tres textos, quienes piden no son pobres excesivamente ambiciosos; parece que quisieran seguir siendo pobres. Porque quien pide pan para un día, como hacemos en el Padrenuestro, sabe que tendrá que pedir lo mismo al día siguiente y no parece preocuparle en exceso. Quien pide tres panes para agasajar a un invitado que le ha encontrado con la despensa vacía podría haber pedido también la anchoa, pero por lo visto, aunque no quiere matar de hambre a su huésped, tampoco está muy preocupado por aparentar. Y, en cuanto al niño… El niño pide el pan del día, y, sin dudar ni un instante, sabe que al día siguiente también se le dará. ¿Por qué pedir todo de golpe?

    Y creo yo entender que, cuando pedimos a Dios los bienes de este mundo, debemos ser confiados y sencillos. No pedirlos sería presunción y soberbia, como lo sería ignorar nuestra indigencia y nuestra total dependencia del Creador. El mismo Dios nos anima a pedir, para que nunca  olvidemos nuestra pobreza. Pero, al mismo tiempo, nos invita a hacerlo con sencillez. No pediremos que nos pague la luz para el resto de la vida ni que cancele nuestra hipoteca; si nos lo diese, podríamos olvidarnos de que le necesitamos. Pediremos, sencillamente, lo justo para llegar a esta noche; y así, mañana, podremos permitirnos de nuevo el lujo de ser hijos pequeños y suplicar a un Dios que es Padre Bueno.

    Sin embargo, si llevamos la imagen un poco más allá, y la referimos a los bienes que de verdad importan… El resultado es sobrecogedor. Resulta que, con sólo añadir una mayúscula, estaremos pidiendo no pan, sino el Pan. Y, al pedir el Pan, el corazón, tan tímido y pobre para desear los bienes terrenos, se dispara y enloquece volando tan alto que los mismos ángeles se asombran: ¿Cómo osamos pedir el Cuerpo de Dios en alimento? No nos conformamos con pedir un poco de ayuda para no pecar, ni un poco de amor para dárselo a Él. En este terreno, la ambición es desmedida. Y pedimos lo que piden los locos y lo que piden -¡de nuevo!- los niños: el sueño más disparatado del enamorado febril. Queremos devorar a Dios, somos carnales y deseamos unir nuestra carne a la suya, como hacen los amantes. La pasión se ha desatado, y ya no queremos al amado cerca, lo queremos nuestro.

    Y Dios, el mismo Dios que nos invitó a ser humildes y templados a la hora de pedir los bienes de este mundo, ante la locura de un corazón disparado a la estratosfera pidiendo locuras de amor a quien más ama, no duda en hacerse carne, en quedarse en el Pan, y después dejarse devorar. Ante quienes piden así, sin templanza y como sin control, con pasión de enamorados, Dios se rinde, se enamora, y, a la par que el hombre, también Él enloquece. Claro que luego te das cuenta de la verdad: Él enloqueció primero.

José-Fernando Rey Ballesteros.

Libros digitales:

 

 

 

 

 

Colabora al mantenimiento de la página:

Reciba el blog en su buzón:

Introduzca su dirección de correo:

Recibirá las actualizaciones del blog en su correo electrónico

Archivos

enero 2021
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad