{"id":1202,"date":"2020-09-16T17:16:46","date_gmt":"2020-09-16T15:16:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.jfernandorey.com\/blog\/?p=1202"},"modified":"2020-09-16T18:30:23","modified_gmt":"2020-09-16T16:30:23","slug":"prisas-pandemia-y-santidad-menudo-trio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jfernandorey.com\/blog\/prisas-pandemia-y-santidad-menudo-trio\/","title":{"rendered":"Prisas, pandemia y santidad. \u00a1Menudo tr\u00edo!"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La velocidad a la que estamos viviendo es dif\u00edcilmente compatible con la santidad. Porque la santidad es, ante todo, contemplaci\u00f3n que da como fruto una entrega generosa, y el ritmo de vida de Occidente, adem\u00e1s de no permitir la contemplaci\u00f3n ni el silencio, aboca al hombre, necesariamente, al ego\u00edsmo. Pedirle, a quien tiene \u00abtantas cosas que hacer y tan poco tiempo para hacerlas\u00bb, que piense en los dem\u00e1s es pedir demasiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vez, en la Iglesia continuamos, desde hace muchos a\u00f1os, empe\u00f1ados en \u00absorber\u00bb y completamente negados para \u00absoplar\u00bb. Parece que el \u00fanico af\u00e1n que tuvi\u00e9ramos fuera llenar templos y salones parroquiales, aunque sea con personas que desconocen la fe y el Amor de Dios. Pero ninguna de esas personas, capaces de pasar horas entre los muros del lugar sagrado, pierde un solo minuto de su tiempo en acercarse a trabar amistad con quienes no creen y contagiarles el amor de Cristo. El resultado es decepcionante: nos movemos a toda velocidad con el \u00fanico objetivo de formar \u00abbeatos\u00bb, pero nos hemos olvidado de formar santos, es decir, ap\u00f3stoles que se adentren en el mundo en busca de la oveja perdida. Nos obsesionamos con llenar templos, y hemos olvidado que debemos poblar la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece ver claro que el confinamiento que sufrimos en marzo y abril fue una cari\u00f1osa \u00abzancadilla\u00bb de Dios. Pero tambi\u00e9n me parece ver claro que nada hemos aprendido. Apenas termin\u00f3 el confinamiento, nos hemos empe\u00f1ado en recuperar la velocidad que ten\u00edamos antes. Lo peor es que, ahora, seremos nosotros quienes tropecemos, sin necesidad de zancadilla alguna; no parece que esa velocidad favorezca, precisamente, el cese de la pandemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversi\u00f3n necesaria es profunda. Hubiera requerido que el tiempo de confinamiento se hubiese empleado en reflexionar y contemplar. Pero, en lugar de ello, nos lanzamos a la comunicaci\u00f3n digital con ansiedad de adolescentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espero que no tenga que suceder lo mismo siete veces, como en Egipto, para que dejemos escapar a las almas del cautiverio de las prisas en el que las tenemos encerradas. Le pido a Dios que, si hay un segundo confinamiento, no cometamos en \u00e9l los errores del primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tienen que cambiar las cosas un poco. Tiene que cambiar todo. Es urgente crear un clima propicio para la contemplaci\u00f3n y el trabajo sereno, un clima donde puedan florecer santos que formen santos, un clima donde la gracia de Dios pueda fluir como agua tranquila, y no quede estancada en salones mal decorados y peor ventilados en los que los cristianos parecemos gozar reuni\u00e9ndonos durante horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se lo pido a Dios. Yo tambi\u00e9n necesito la ayuda del clima para contemplar. La necesito urgentemente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La velocidad a la que estamos viviendo es dif\u00edcilmente compatible con la santidad. Porque la santidad es, ante todo, contemplaci\u00f3n que da como fruto una entrega generosa, y el ritmo de vida de Occidente, adem\u00e1s de no permitir la contemplaci\u00f3n ni el silencio, aboca al hombre, necesariamente, al ego\u00edsmo. 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